No hagas eso.
Amanda permaneció sentada frente a él, con el estómago apretado y la mente en un caos que no terminaba de ordenarse.
Una parte de su cuerpo —la más honesta, la que llevaba días reaccionando por culpa de unos ojos verdes que no quería mencionar ni en su propia mente— quería salir corriendo, bajar al lobby y encontrarse con Ethan. Quería dejar atrás el piso de Finanzas, dejar atrás el olor a whisky, dejar atrás esta oficina que últimamente se sentía como un campo minado.
Pero la otra parte —la pr