Malditos celos.
El corazón de Amanda se aceleraba con cada minuto que pasaba.
Tenía las manos temblorosas mientras se maquillaba como podía, y por primera vez en mucho tiempo se arrepintió de no haber llamado a Selena para que la ayudara a arreglarse.
Necesitaba que alguien le prestara calma, aunque fuera prestada.
Aun así, contra todo pronóstico, estuvo lista a tiempo.
Escogió un vestido vinotinto que le ll