Cuñado bueno.
Amanda levantó el rostro, aún con el pecho apretado, y se encontró con los ojos de Daniel.
Esa mirada avellana que normalmente parecía diseñada para no sentir nada, ahora traía algo parecido a… pesadumbre. O tal vez era solo otra forma de control, otra máscara distinta para el mismo teatro.
La mano seguía en su brazo.
Amanda bajó la vista a ese contacto, a los dedos firmes que la detenían justo cuando estaba a un paso