CANCELÓ TODO POR MI.
Amanda entró a la oficina sintiendo que cada paso era observado por los dos hermanos más intimidantes del edificio.
Ethan estaba recargado en la pared lateral, brazos cruzados, traje oscuro, mirada afilada… como si hubiera sido contratado para causar infartos colectivos.
Daniel, en su escritorio, lucía como la estatua humana del profesionalismo frío.
Dos a la vez.
Perfecto.
Justo lo que necesitaba para coronar su primer día.
—Cierre la puerta, por favor —pidió Daniel sin levantar la mirada.
Ama