---
Las cuarenta y ocho horas pasaron más rápido de lo que esperaba.
El primer día lo dedicamos a buscar información sobre la madre de Sebastián. Los abogados contrataron a un detective privado, un hombre calvo y silencioso que tomaba notas en una libreta gastada y hacía preguntas incómodas sin inmutarse. Pero los resultados eran lentos. La mujer que había abandonado a su hijo hacía diecisiete años no quería ser encontrada.
El segundo día, la fiebre de Sofía remitió. La pequeña despertó pidiend