CAPÍTULO 1: LA NOCHE QUE LA LUNA SE PINTÓ DE SANGRE
La luna estaba roja como la sangre que luego cubriría el suelo. Esa noche se llamaba la Noche de la Unión —cuando la Manada del Valle de los Robles, la mía, se uniría a la Manada de la Montaña Negra para formar una sola fuerza, un hogar más grande, más feliz. Había fogatas encendidas en el claro del bosque, música de flautas silvestres, el olor de carne asada y jazmín.
Yo soy Elisa, veintitrés años, loba de rango medio, con pelo castano oscuro