El silencio en la biblioteca era tan pesado como el mármol de las tumbas de los Frost. Los Ancianos del Consejo, figuras ancestrales envueltas en túnicas de piel de lobo blanco, observaban la escena con ojos que habían visto siglos de traiciones. El aire aún estaba impregnado por el ozono de la magia de Aitana y el olor a sangre de los guardias congelados.
—Aitana Frost —la voz del Anciano Mayor, un lobo cuya piel era un mapa de cicatrices, retumbó como un trueno—. Te encuentras en tu hogar anc