Tres meses habían pasado desde la noche en que el mármol de la mansión Del Real se manchó con el veneno de la verdad. La Ciudad del Mar ya no era la misma. El apellido Del Real había sido borrado de las fachadas, de los contratos y de las memorias con una velocidad quirúrgica.
Aura Argente estaba de pie en el piso 50 del edificio que ahora llevaba su nombre de soltera. Vestía un traje de seda blanco perla, el mismo color que Dante una vez quiso usar para humillarla, pero esta vez, el blanco no