Resumen:La opulencia del salón principal de la mansión Blackwood nunca había sido tan asfixiante. El aroma a whisky caro y perfumes de diseñador se mezclaba con el veneno de los susurros. Maximilian, el hombre cuyo nombre hacía temblar la bolsa de valores, cruzó el umbral con la mandíbula apretada. Pero lo que detuvo el pulso de los presentes no fue su mirada de acero, sino los tres pequeños que caminaban a su lado.
Eran tres niños, de unos cuatro años, vestidos con trajes a medida que replicab