El sol se elevaba sobre la mansión Ravenna, pintando las paredes de mármol de un tono dorado. Lila despertó temprano, su mente ya ocupada por los planes del día. Después de repeler el ataque de los Rossi, la familia había cobrado fuerza, pero sabía que la tranquilidad era temporal en el mundo del inframundo. Se vistió de un traje de lino negro, elegante pero funcional, y bajó al salón donde Nicolás y Silvio esperaban.
“Los Rossi no han abandonado su plan”, dijo Nicolás, mostrando un informe en