El sol de primavera bañaba el jardín de lirios de mi estudio en Zúrich, sus pétalos blancos y amarillos danzando con el viento. Había pasado un año desde que Elias fue detenido y Mateo colaboró con la policía, y el centro de ayuda para víctimas de la mafia —bautizado Centro Lirio de la Esperanza— había crecido hasta convertirse en un referente en Europa. Nuestra terapia de traumatismos por arma de fuego había sido implementada en hospitales de Alemania, Francia y España, y cada día llegaban nue