Cinco meses después del funeral de Elena, la ciudad de Willow Creek parecía haber recuperado su calma, pero en nuestros corazones, los restos del pasado seguían vibrando con fuerza. La mansión de los Smith ahora albergaba la sede de la fundación “Isabella y Elena”, donde mamá y papá trabajaban día y noche para ayudar a niños víctimas de violencia y explotación. Isabella había vendido la empresa de Alexander, destinando todo el dinero a financiar centros de apoyo para sobrevivientes del tráfico