La salida de Bianca dejó un vacío ruidoso en la mansión. Maximilian, por primera vez en años, no se sintió el dueño absoluto de su entorno. Mientras observaba a los tres niños ocupar las sillas de terciopelo del comedor, sintió que su mundo, perfectamente calculado y estéril, se llenaba de un caos vibrante.
—No debiste hacer eso por mí —dijo Elena, rompiendo el silencio mientras ayudaba a Mía con su plato—. Bianca es poderosa. Su familia controla parte de la cadena de suministros de tus fábrica