La mañana en la mansión Blackwood comenzó con un silencio sepulcral, interrumpido solo por el tintineo de los instrumentos médicos en la suite de invitados. El Dr. Sterling, el médico personal de Maximilian, terminó de extraer las muestras de los tres niños ante la mirada vigilante de Elena y la sombra imponente de Maximilian, que observaba desde el umbral de la puerta.
—Los resultados de compatibilidad para Dante estarán listos en seis horas, Maximilian —informó el doctor, recogiendo sus cosas