La semana pasó volando. Mariana se dedicó a sus estudios —terminó su trabajo de historia sobre Tikal y lo entregó a la Profa. Castro, que le dijo que era "el mejor trabajo que había visto en años"— y Noah se preparó para el partido contra la secundaria San Miguel. Todos en la escuela hablaban de eso: el partido más importante del semestre, el primer partido de Noah como capitán oficial.
Mariana estaba nerviosa. No le gustaba el fútbol —nunca lo había entendido— pero quería ir al partido para ap