Capítulo 2: El Paso que Cambia Todo
Mi padre está a solo unos metros de mí, con la cara pálida de miedo. Iván me mira, sin decir nada, esperando mi decisión. El muro temble más y más, y el susurro dentro se hace tan fuerte que casi no oigo nada más.
Entra, Noa —me dice Zora en la cabeza, con voz urgente—. La verdad está ahí.
Yo miro a mi padre, luego a la puerta abierta en el muro. Theo y Elena han llegado también, y están mirándome con ojos grandes de sorpresa.
—Noa, por favor —grita mi padre—