El primavera llegaba con sus flores blancas y rosas, bañando la ciudad en un resplandor que parecía anunciar un nuevo capítulo definitivo. Lila pasaba sus días entre la oficina de la familia Ravenna, los proyectos sociales que ahora cubrían tres regiones, y el cuidado de Leo, quien había adaptado rápidamente a su nueva vida. El niño, con sus ojos oscuros de Marco y una sonrisa que recordaba a la inocencia perdida, se había convertido en el corazón de la mansión. Cada mañana, leía cuentos con Lu