PRÓLOGO: El nudo en la garganta
La confianza es como un espejo: una vez que se rompe, puedes pegar los pedazos, pero siempre verás las grietas. Mi error fue creer que el amor de Dante Valerius era un muro de hormigón, cuando en realidad era de cristal.
Todo cambió cuando Elena regresó. Ella no volvió pidiendo perdón por haberlo abandonado años atrás; volvió pidiendo "protección". Dante, con su complejo de héroe oscuro, le abrió las puertas de nuestra mansión y, sin darse cuenta, le entregó las