El Teatro Real de Madrid se erigía como un coloso de piedra y luz bajo el cielo estrellado de la noche del Festival Internacional. Para el mundo exterior, esta noche marcaría el cenit de la carrera de Carlos Valente. Los carteles en la entrada aún mostraban su rostro arrogante, promocionando el estreno mundial de "El Despertar de la Ninfa". Pero dentro de las paredes del camerino principal, el ambiente era de funeral.
La noticia del arresto de los hermanos Valente se había mantenido bajo un est