Después de la coronación, Luna se instaló en el trono de Alfa Supremo. Lucas y Elisa se retiraron a una casa pequeña en el valle, cerca de las tumbas de los muertos, donde podían descansar y disfrutar del silencio. Pero Luna seguía consultándolos para todo —sabía que su experiencia era invaluable.
El nuevo orden que Luna construyó era más fuerte que nunca. Las manadas se reunían cada mes en el castillo para discutir asuntos importantes, se compartían recursos, se ayudaban mutuamente en tiempos