El hospital de Basurto, con su arquitectura de pabellones conectados por túneles y pasillos interminables, se convirtió de repente en una trampa de cristal. Tras la revelación de Marcos sobre el mapa encontrado en la gabardina, el aire pareció enrarecerse. El pitido de las máquinas de reanimación, que antes era un ruido de fondo, ahora sonaba como una cuenta atrás.
—Tenemos que sacarte de aquí, Valeria. Ahora —ordenó Marcos, tomando su brazo con firmeza.
—¿Y Adrián? —Valeria miró hacia la puert