La emoción no dura intacta mucho tiempo.
Apenas se asienta, llega el peso.
La audición no es una más. No es un “tal vez”. No es una puerta pequeña. Es de esas oportunidades que te colocan en una línea clara: o entras, o te quedas mirando cómo otros lo hacen.
Paso la mañana leyendo el guion con una concentración que no recordaba. Apago el teléfono. Dejo el café enfriarse. Subrayo con lápiz, escribo notas al margen, tacho frases que no me pertenecen todavía. No actúo. Analizo. Entiendo. Desarmo.