Andrew
—El bebé está bien.
La frase tarda un segundo en entrar en mí. No porque no la entienda, sino porque mi cuerpo no sabe cómo reaccionar. Durante horas —o quizás solo minutos, pero se sintieron como una vida entera— me preparé para escuchar cualquier otra cosa. Algo irreversible. Algo que confirmara que crucé una línea sin retorno.
Siento el aire regresar a mis pulmones de golpe, como si hubiera estado conteniendo la respiración sin darme cuenta. Pero el alivio no llega solo. Viene acompañ