ANDREW
No sé en qué momento dejé de pensar con claridad.
Solo sé que Eva sigue ahí, frente a mí, demasiado cerca, y que todo lo que debería importarme —la hora, la agenda, las paredes de esta oficina— se vuelve secundario. Hay algo en su forma de mirarme que me hace perder la cabeza.
Estoy a punto de hacer algo que no debería pasar otra vez en esta oficina, el calor de su cuerpo y su aroma embriagador hace no piense, su mirada expectante hace que quiera hacerla llorar de pla