No sé en qué momento exactamente mi cerebro decidió destruirme la vida, pero aquí estoy.
Frente al espejo del baño, con ojeras, labios aún hinchados y ese maldito brillo en los ojos que no debería estar ahí.
Un brillo que no tiene ningún sentido.
"Estoy enamorándome."
Lo dije anoche en mi cabeza, como si fuera un secreto terrible.
Pero los secretos pesan.
Y este ya me aplasta el pecho.
Salgo del baño y encuentro a Rubi sentada en la mesa, con su uniforme escolar arrugado y el desayuno que yo olvidé preparar.
Cuando levanta la vista hacia mí, frunce el ceño.
—¿Qué te pasa? Te ves... rara.
—¿Rara cómo? —respondo demasiado rápido.
—Rara de... "Eva cometió un error enorme y todavía no sabe cómo procesarlo".
Me congelo.
Rubi me observa como si pudiera leerme la mente.
No sé cómo hace eso, pero siempre lo hace.
—¿Quieres contarlo o tengo que adivinar? —pregunta mientras muerde una manzana.
Respiro hondo.
Muy hondo.
—Rubi... —me siento frente a ella—. Creo que estoy sintiendo cosas... por An