Enviar el video fue fácil.
Esperar la llamada, no tanto.
Llevo toda la mañana repasando la escena, aunque la sé mejor que mi propio nombre.
Rubi está en el sofá con una almohada en las piernas, como si también fuera a audicionar.
—Si sigues caminando así, vas a hacer un hoyo en el piso —murmura.
—Si sigo sin noticias, me voy a hacer un hoyo en la cabeza —respondo.
—Te van a llamar, Eva.
—No lo sabes.
—Lo sé más que tú.
Rubi tiene una seguridad que me intimida. A veces quisiera prestarle un poqu