Eva
Odio cuando tiene razón.
No Andrew.
Daniel.
Es peor cuando la verdad viene envuelta en calma.
No estoy llorando.
Eso es lo primero que me repito cuando cierro la puerta del apartamento y dejo caer las llaves sobre la mesa.
No estoy llorando.
Solo me cuesta respirar.
La discusión con Andrew todavía vibra en mi pecho como un eco que no se apaga.
“Es mi hijo.”
Lo dijo como si yo estuviera intentando arrancarle el corazón.
Como si yo fuera la villana.
Como si todo esto no hubiera empezado mucho