Bianca llegó al departamento privado de Claus después de avisarle con poco tiempo de anticipación su llegada, con la esperanza de que si hubiera planeado una cita con la perra de Laura tuviera que cancelarla.
Y, por la cara con la que Claus le abrió la puerta, Bianca supuso que dio en el blanco.
Y eso solo la enfureció más.
—¿No deberías estar feliz de verme? Hace meses que no nos vemos cara a cara, amorcito… ¿esa es forma de recibirme, con tanta frialdad?
Claus tragó saliva, encogiéndos