Ameline siguió recostada en la cama después de colgar el teléfono, el silencio de su habitación ahogándola mientras pensaba en lo que habló en Seth… y el cómo él le habló… tan suave y considerado…
La voz de Seth, cálida pero cargada de esa intensidad que siempre la descolocaba, no podía dejar de resonar en su mente. Había conseguido el permiso para salir, pero la facilidad con la que él había aceptado la idea de la boda la dejó inquieta, como si hubiera algo que no estaba viendo… aunque segur