Ameline entró a su habitación con un suspiro cansado, cerro la puerta con llave y se dejó caer en su cama, demasiado agotada para hacer otra cosa.
Sin embargo, el agotamiento era más mental que nada, y después de unos minutos comenzó a revolverse inquieta, incapaz de dejar de pensar en su plan y en que quería que todo saliera bien… y si quería que todo saliera bien, tenía que tomar acción ahora, o al menos hacer algo, porque si se quedaba sin hacer nada iba a ponerse más ansiosa, y no quería