Ameline despertó en la sala médica de la mansión, la luz pálida del amanecer filtrándose por una ventana alta. Su cuerpo se sentía más estable que el día anterior, la agitación física había disminuido, pero su mente aún era un torbellino de rabia y frustración.
La traición de Bianca seguía golpeandola como una bofetada imparable, sobre todo porque había visto todas las señales, había sentido esa punzada de duda cuando Bianca habló de ser “una mujer libre” solo ella y no las dos como fue su nar