Seth se acomodó en la silla al lado de Ameline, cruzando una pierna con aire casual, aunque no dejaba de observarla mientras trabajaba con Jason.
Ameline, por su parte, parecía concentrada, pero él notaba los gestos sutiles: la forma en que fruncía el ceño al recordar, cómo se frotaba las manos sin darse cuenta, lo rígida que mantenía la espalda. Ella no solo estaba reconstruyendo un rostro. Estaba escarbando en algo que le dolía.
—El tono del cabello era un negro muy oscuro, con flequillo rec