—Por favor, Nataniel… necesito que me ayudes, y que finjas ser el padre de mi hijo… incluso aunque eso tal vez signifique poner en riesgo tu vida. —Ameline miró a su amigo llena de culpa.
Nataniel la miró boquiabierto.
—¿Entonces… en verdad estás embarazada de un líder de la mafia, Lini?
Ella bajó la cabeza, avergonzada, y asintió.
—No lo sabía… cuando lo conocí, pensé que era solo otro rico idiota al cual sacarle dinero, y cometí el peor error de mi vida que fue robarle un maldito relo