—¿Por qué esa cara, preciosa? Te mejore tu celda ¿y así me agradeces? —bromeó Seth, pero sus dedos tamborileaban en sus costados, mostrándole que estaba nervioso.
¿Nervioso? ¿Por qué rayos podría estar nervioso?
Frunció el ceño, mirando de reojo a su cinturón, solo para sorprenderse de que esta vez no estuviera ni con su arma ni con la daga que normalmente siempre cargaba.
¿Había ido a verla desarmado? ¿Por qué? ¿Quería probarle que no iba a lastimarla, o que confiaba en que ella no intent