Ameline despertó al día siguiente por fuertes golpes en su puerta.
—Señorita Brooks, el amo Seth le ordena estar lista para viajar en media hora, obedezca por favor—dijo la voz de una mujer joven desconocida.
Ameline suspiró, bostezo, se frotó los ojos y se levantó rápidamente para ir al baño y alistarse de una vez sin perder el tiempo.
Salió bien duchada y peinada y se puso un vestido cómodo para su vientre ya levemente abultado, aunque todavía nadie que la viera sin conocerla podría adivin