El auto avanzaba en un silencio opresivo, el aire cargado de una tensión que parecía asfixiante, Seth conducía tranquilo, mirando de vez en cuando a Ameline por el espejo retrovisor, pero ella evitó mirarlo.
Emma estaba sentada junto a Ameline en el asiento trasero, los brazos cruzados con fuerza, su rostro una máscara de rabia contenida evidente.
Cada tanto, Ameline sentía los ojos de Emma clavándose en ella de reojo, y no podía evitar esbozar una sonrisa arrogante, dejando que sus labios se