Ameline pasó los siguientes días aprovechando su libertad para explorar la mansión y tratar de buscar posibles rutas alternativas para escapar.
Pero claro, los Rinaldi no eran una familia poderosa por nada, tenían mucho personal a su disposición y todos los posibles puntos de entrada o salida estaban fuertemente vigilados.
—Aunque tampoco es que tengan muchos puntos de entrada o salida… —murmuró para sí misma, en la soledad del balcón de su habitación.
Para este punto ya había recorrido toda