Emma apretó los labios con fuerza, viendo a su ama Mindy llorar arrodillada en un rincón de su habitación.
—No es justo… ¡¿Cómo pudo volver?! ¡Esa zorra es una mentirosa! —Mindy sollozó—. ¡Dijo que no lo quería, y ahora está aquí y con su hija y todos dicen que se van a casar!
—Es inaceptable. —Emma le tendió una caja de pañuelos—. Ella nunca será digna de ser la señora de la casa Rinaldi, ese titulo solo es adecuado para usted.
—¡Claro que sí! Pero Seth no lo acepta… —Los ojos de Mindy se l