Capítulo 86. Elige, Lyssara
A medida que Lyla y Aria se acercan a la manada Claro de Luna, la presión en su pecho aumenta hasta el punto de no poder respirar. Cada zancada es un tormento. Su cuerpo tiembla de dolor, y en un momento debe detenerse, inclinándose hacia adelante para estabilizarse. El aire entra con dificultad, como si el mismo bosque quisiera cerrarle el paso.
Aria, a través de los ojos de Lyla, dirige la vista hacia su vientre abultado. Allí, protegido y frágil, crece su hijo. La sola idea de perderlo le ar