Punto de vista de Rocío Sanz
—Hermano —le digo con voz firme—, no quiero que renuncies a tu cargo, ni a tus estudios. No es así como vas a protegerme. No te necesito atado a esta manada. Te necesito fuerte, preparado… allá afuera.
Lucas intenta interrumpirme, pero levanto una mano.
—No sabemos cuántas lobas han vivido lo mismo que yo. No sabemos cuántas han sido abusadas en silencio, ignoradas o desprotegidas. Si tú terminas tus estudios, si te haces cargo, podrás ayudarlas. Podrás cambiar las c