Punto de vista de Max
Rocío subió a la azotea junto a Max, sintiéndose cómoda en el abrazo de él. El aire se tornó más frío, y su cuerpo instintivamente se pegó más al suyo. Max, incómodo, la apartó suavemente por los hombros y la sentó en un banco.
—Quédate aquí hasta que te sientas mejor —dijo, con voz firme pero amable.
Rocío se sonrojó, sorprendida de que su acción pareciera haber incomodado a Max. ¿Qué esperaba? Él era su jefe y su Alfa. Confusa, se preguntó en silencio: ¿Qué me está pasand