Capítulo 11

—Y está que muerde.

—Eso ya nos quedó claro, Eiden. —Cruce mis piernas un tanto molesta por ver tal escena, era desagradable tener que apreciar como era capaz de tratar mal a la niña.

Peor aún, como no tenía vergüenza alguna al hacerlo en público.

Yo fuera ella y se me caería la cara de vergüenza en el momento que le tire a la niña la bandeja con comida y que por culpa de su brusquedad gran parte del contenido cayó en el suelo y hermoso vestido de la niña, la cual estaba a punto de llorar.

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