(Narrado por Isabella)
El regreso a la corporación se sintió extrañamente abrumador después del respiro que nos habíamos tomado el día anterior. El bullicio del distrito financiero, el sonido de los ascensores y el desfile constante de ejecutivos nos recibieron desde temprano. Cruzamos el vestíbulo tomados de la mano, pero en cuanto las puertas de la oficina principal se cerraron tras nosotros, la atmósfera cambió por completo. La rutina nos reclamó de golpe.
Me instalé en mi mesa de dibujo,