(Narrado por Isabella)
El ambiente en la corporación continuaba demasiado denso, así que decidí que pasar la tarde lejos de los cristales esmerilados y de las interminables reuniones era justo lo que necesitaba. Me fui con Axell; Alessandro aún seguía jugando al espía, al jefe o lo que sea con sus hombres en ese despacho cerrado, así que ni se opuso a que me fuera a visitar a mi madre y a Mateo.
En cuanto subimos al auto, el silencio inicial se rompió gracias a la presencia de mi acompañante