La noche avanzó y Estefanía bebió una copa tras otra, sintiendo cómo el alcohol le quemaba la garganta sin lograr apagar la rabia que le roía las entrañas. Con cada trago, su mente insistía en torturarla imaginando lo que su esposo estaría haciendo en su supuesta "reunión".
¿También se acostaba con esa mujer todos los días de la misma forma salvaje en que la buscaba a ella?
¿También le rogaba, también la devoraba con la boca?
Recordó el mensaje que había recibido días atrás y la palabra «beso».