—¿Qué haces aquí?
Estefanía ni siquiera lograba comprender cómo había dado con su paradero tan pronto.
Miró su celular sobre la cama. ¿Le había puesto un rastreador? Pero, aunque fuera así, ¿cómo había conseguido la tarjeta llave de la habitación? Las políticas de privacidad del hotel no deberían permitir revelar la presencia de sus huéspedes a nadie y mucho menos entregar una copia de la llave a un desconocido.
—Soy tu marido, puedo estar aquí y en cualquier otro lugar donde te encuentres —dij