Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlessara Veyra nunca imaginó que su vida tendría un precio. Después de perderlo todo, Alessara termina en manos de uno de los hombres más temidos del mundo criminal: Corvin Iblack. Él no la quiere por su belleza, ni por obediencia. La quiere por algo que corre por sus venas. Algo tan extraño y valioso que está dispuesto a pagar una fortuna por convertirla en su propiedad. Alessara sabe que, para Corvin, ella no es una mujer. Es un secreto que debe proteger, una posesión que nadie puede tocar y una pieza demasiado importante para dejar escapar. Pero entonces aparece Magnus. El hombre que consigue despertar en ella sentimientos que creía muertos. El único que puede hacerla olvidar, aunque sea por unos instantes, que pertenece a un mundo donde el amor es una debilidad y la libertad tiene un precio. El problema es que Magnus es el hombre que jamás debería amar. Porque es el hijastro de Corvin. Mientras los secretos de su sangre comienzan a salir a la luz y las reglas del mundo mafioso amenazan con destruirlos, Alessara tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para recuperar su libertad. Porque algunas marcas no se llevan sobre la piel. Se llevan en la sangre. Y amar al hombre equivocado podría ser la sentencia que termine de condenarla.
Ler maisEl maldito chirrido de las bisagras sin aceitar me adivierte que ella está ahí.
Abro los ojos , ruedo la vista .
—Escucha holgazana mañana lista a las 6,es veintidós de enero—dice,y siento su mirada agria sobre mí.
El veintidós de enero parece ser una fecha importante para ella. Lleva semanas mencionándolo entre susurros y llamadas extrañas que interrumpe apenas entro a la habitación.
Supongo que otra vez se trata de uno de esos chequeos médicos absurdos que me impuso desde hace años, según ella por mis migrañas.
Aparto la manta con rabia , me siento de golpe
—¿Holgazana? Ivana son las dos de la mañana...
—No me importa niña—me corta , desesperada.
Me castiga con su mirada maquiavélica y se despide con un portazo que sacude hasta la pared, el alma se me enfría .
Me cubro otra vez, intentando reconciliar el sueño .
Mis ojos se cierran, lentamente.
De pronto esa música del infierno,las bisagras ,esta vez se escucha seco ,lento.
—Muévete de una vez —gruñe desde la puerta—. No pienso llegar tarde.
Ruedo los ojos, aunque termino obedeciendo. No tengo fuerzas para discutir tan temprano.
La única herencia que mi padre dejó antes de morir en aquella petrolera miserable fueron mis malditos genes pelirrojos y a Ivana como madrastra.
Una combinación capaz de arruinarle la vida a cualquiera.
Avanzo hacia la cocina y la espero,mi estómago vacío ruge del hambre,pero sé que no recibirá nada , así que tomo mi bolso y me conformo con un vaso de agua .
—Vamos anda .—chilla a mis espaldas cerrando de una vez.
Treinta minutos después vamos dentro de un taxi que atraviesa avenidas demasiado elegantes para dirigirnos al hospital local.
Observo por la ventana intentando reconocer el camino, pero cada calle me resulta desconocida.
El conductor apenas habla; solo mira el retrovisor constantemente, como si quisiera asegurarse de que sigo ahí.
La sensación desagradable en mi estómago empeora.
—¿A dónde vamos exactamente? —pregunto.
Ivana no responde.Solo aprieta un poco más su bolso.
Nos detenemos frente a una construcción enorme iluminada por luces fluorescentes,es demasiado perfecta para ser un hospital común,parece un hotel antiguo disfrazado de club privado.
Sobre la fachada hay un cartel negro con letras plateadas que forman un nombre:“Para ti”.
Frunzo el ceño.
Ivana se inclina hacia el taxista y le susurra algo al oído. El hombre me observa lentamente, recorriéndome con una expresión que me eriza la piel. Luego asiente y aparta la vista.
—Vamos —ordena ella, sujetándome del brazo con más fuerza de la necesaria.
Entramos.El lugar está extrañamente vacío. No hay enfermeras, ni conversaciones, ni pasos.Esto no es un hospital,es algo más .
Antes de que pueda preguntar algo, una mujer de cabello rizado y vestido rojo aparece detrás de unas cortinas.
—Ivana, tardaste —susurra con una tensión qué me pone nerviosa—Se va a molestar.
Mi madrastra evita mirarme.Algo dentro de mí se quiebra.
—Escucha, Alissa… yo… lo siento, pero tenía que hacerlo —murmura entre dientes antes de retroceder.
Su expresión no es de control,ni frialdad,parece algo más ...culpa .
Parpadeo confundida.
—¿De qué estás hablando?
Ella no responde,ni siquiera me mira , pareciera que no logra sostener su propia decisión. Así que desaparece detrás de las cortinas junto a la mujer del vestido rojo.
Mi corazón se despedaza dentro de mi pecho.
—¡Ivana! —grito—. ¿Qué significa esto? ¡Ivana!
Nadie contesta.Solo el eco de mi propia voz muriendo en el pasillo.
La mujer regresa segundos después con una expresión extraña.
—Ven conmigo, cariño —dice con suavidad—Ya no puedes hacer nada.
Retrocedo un paso.
—¿Qué está pasando?
Ella no responde. Solo toma mi mano y me conduce por un pasillo estrecho hasta una habitación cerrada.
Entonces lo entiendo demasiado tarde.La puerta se cierra con llave.Mi respiración se acelera.
Dos chicas jóvenes entran apresuradas. Una sostiene maquillaje y accesorios; la otra carga un secador y varias cajas pequeñas.
Ninguna se atreve a mirarme directamente.
La mujer del vestido rojo coloca un elegante vestido negro sobre la mesa.
—Dense prisa —ordena en voz baja—. A él no le gusta esperar.
Siento un escalofrío recorrerme la espalda.
—¿Quién? —pregunto apenas—. ¿De quién hablan?
Las chicas intercambian miradas incómodas.
—Eres muy bonita —susurra la mujer, bajando la cabeza—. Lo siento muchísimo.
El miedo empieza a aplastarme el pecho,no veo ventanas ,puertas abiertas,nada.
Mi silueta se refleja apenas sobre un espejo enorme,mi rostro está embadurnado de maquillaje y mi pelo sujetado por una peineta de jazmín.
Parezco preparada para una cita.O para una subasta.La chica más alta me toma del brazo.
—Camina —dice casi en un susurro.
—No… espera… ¿Dónde está Ivana? ¡Quiero verla!
Nadie responde.
Me llevan hasta una habitación al final del pasillo y golpean dos veces la puerta.
—Entra —ordena una voz grave desde el interior.
Las chicas me sueltan y desaparecen.
Trago saliva mientras empujo torpemente,debo huir,pero no sé cómo ,los nervios me vencen finalmente.
No veo nada ,la oscuridad envuleve todo ,solo una mezcla de alcohol y perfume caro me guía hasta sabe Dios dónde.
Avanzo,mis mareos recurrentes hacen que todo tiemble a mi alrededor y tropiezo con algo, siento una sombra que se mueve y me vigila.Me sacudo,la puerta se cierra de golpe.
—Odio esperar —dice la voz nuevamente.
Cuando la oscuridad se retira, entonces lo veo.
Un hombre algo maduro permanece sentado al borde de la cama observándome como si acabaran de entregarle algo que ya le pertenece.
Lleva un traje oscuro perfectamente ajustado y la camisa parcialmente abierta sobre el pecho.
De pronto se pone de pie ,y da palmaditas sobre la cama .
—Acércate.
Retrocedo instintivamente.
Su mirada desciende por mi cuerpo sin el menor pudor y siento ganas de vomitar.
Corro hacia la puerta, logro abrirla apenas y termino escondiéndome bajo una mesa cercana mientras intento contener los sollozos.
Escucho pasos bruscos.
La mujer del vestido rojo entra acompañada por las chicas.
—¿Dónde demonios está? —ruge el hombre.
El silencio se vuelve insoportable.
—Señor Iblack… lo siento… no volverá a pasar —titubea la mujer.
Escucho un golpe seco,luego otro.
Mi corazón late tan fuerte que creo que van a encontrarme solo por el ruido.
—Si no sale en diez segundos, la mataré —dice él con absoluta calma.
Una de las chicas empieza a llorar,me cubro la boca con ambas manos.
Empieza la cuenta regresiva y un disparo estalla en el aire.El grito de la chica me atraviesa el pecho.
La frase me provoca un escalofrío inmediato.Tomo asiento sobre la camilla mientras los doctores preparan agujas y tubos.Iblack se sacude. Siento sus labios torcerse y me lanza una mirada maliciosa.Disimulo no escuchar, mientras el tercer doctor me agarra el brazo con violencia.—¡Oye! —chillo y lo retiro de golpe.—¡Cuidado, idiota!... Debes tener cuidado —gruñe Corvin, su voz potente sacude el lugar, a ellos también.El doctor se vuelve a los lados , amarra una tirilla de suero y me extrae otra jeringa de sangre.Termina en segundos,salgo y siento que mi cabeza está en otro mundo.—Come, esta noche te quiero lista —me órdena Corvin saliendo tras de mí,sin relleno, pasando sus ojos con total detenimiento sobre mi cuerpo.Sus órdenes engreídas me tienen hasta el...—¡Oye!... ¿De qué va todo esto? —me atrevo a contradecirlo.Él se gira con rapidez, parece un volcán a punto de estallar.Pero la puerta se abre de repente.Entra una chica. Es alta, muy delgada, demasiado, parece que no
—Sí, cariño, el señor Iblack, el padrastro de Halow.Mi corazón se acelera y mi mente se nubla. Necesito escuchar otra vez tal atrocidad.La señora se gira para mí y me invita a continuar.Del pasillo de la izquierda siento pasos apresurados. Otra empleada, demasiado joven, sus ojos delatan ira, se clavan en mí con desprecio,su cuerpo perfecto irradia maldad.—¿Esta es la nueva prostituta?Siento un calor peligroso que me hace arder desde dentro.—¿Disculpa?Ella sonríe con arrogancia.—Nada especial, la verdad.—Isabel, basta —la reprende Elisa.La chica me detalla con la vista ,se queda ahí unos segundos que parecen siglos , emite un quejido bajo y desaparece.—Disculpa a Isabel, es la empleada más rebelde que tenemos —se disculpa. Abre la cerradura con esfuerzo —. Muy bien, cariño, soy Elisa. Lo que necesites, aquí estaré.La señora amable se marcha. Arrastro mi pequeña bolsa hasta la habitación, la dejo en el suelo y suspiro.—Vaya de lujos —murmuro en voz alta. Todo es tan elega
Paso una mano por mi pelo mientras intento pensar con claridad. Para ganar una cantidad parecida tendría que soportar meses enteros de clientes insoportables, favores políticos y noches interminables dentro del burdel.Pero algo en él me desarma,tal vez sus ojos,tal vez la manera en que parece observarme como si ya supiera cuál será mi respuesta,o tal vez estoy cansada de sobrevivir siempre al borde del abismo.—Vamos, no hay tiempo para pensarlo así que…—¿Por qué carajos un desconocido llega a regalarme dinero ?—nada de esto tiene la menor lógica.—Ya sabrás ,no te lo voy a regalar...Trago saliva y me concentro en sus músculos tensos bajo la camisa y en sus ojos caprichosos que no dejan de mirarme.—Acepto —declaro, y no sé qué rayos estoy haciendo.Él sonríe. Una risa de éxito, de triunfo.—Bien, nos vamos —ordena, guarda el dinero en su maleta y se pone de pie.—¿Qué… qué? ¿Ahora? No… yo…—Vamos. Ni empaques. Todo lo que desees de ahora en adelante será cumplido.Poso la mirada e
Mis ojos se llenan de lágrimas mientras observo su cuerpo desplomarse sobre el suelo cubierto de sangre.—La siguiente será peor —advierte Iblack.Salgo temblando de debajo de la mesa antes de que vuelva a disparar.Él sonríe.No es una sonrisa normal,es la sonrisa de alguien acostumbrado a destruir personas.Entonces ocurre,una bala atraviesa la ventana de repente,los vidrios explotan y los disparos comienzan afuera.Escucho gritos,pasos acelerados,más disparos.Todo se convierte en caos.Me arrojo nuevamente al suelo mientras intento cubrirme la cabeza.La mujer del vestido rojo cae cerca de mí, herida, apenas respirando.—Alissa… escucha… —balbucea con dificultad—. Mi nombre es Alessara Veyra… yo soy la verdadera dueña de este lugar.Mis manos tiemblan,mi alrededor se encoje.Ella saca unos documentos manchados de sangre desde el interior de su chaqueta y los empuja hacia mí.—Ahora te pertenece a ti… nunca regreses con Ivana… nunca…—¿Qué? No… espere…—la interrumpo.Tose sangre.—E





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