Estefanía se obligó a mantener la compostura. Estar al lado de Cristian era como estar a salvo de todo.
Quizás estaba poniendo demasiada confianza en un hombre, pero así era como se sentía la mayor parte del tiempo.
Gonzalo dio un paso más hacia ellos, sin quitarle la mirada de encima.
Sus ojos oscuros eran similares a los de su hijo, aunque debía decir que los de ese hombre estaban completamente muertos.
—Pero qué grata sorpresa… —dijo él en un tono amistoso—. No sabía que mi hijo había decidi