Sentada frente al tocador, Estefanía deslizó un dedo sobre la superficie de madera antes de enfrentarse a su reflejo.
El espejo le devolvió una imagen que no quería.
Ese rostro pálido y demacrado apenas lo reconocía como suyo.
Después de haber pasado casi toda la madrugada expulsando hasta la última gota de alcohol, el cuerpo le dolía.
Detrás de ella, reflejado en el espejo, se encontraba Cristian con los brazos cruzados a la altura del pecho.
Su expresión era como la de un general a la espera