Un día antes…
Gonzalo Sterling avanzó hacia la oficina principal del bufete, una cuya inscripción actual contenía el nombre de Cristian. Su sola presencia infundía un respeto absoluto en cada rincón del lugar.
Los abogados que allí ejercían hacía bastante tiempo que no lo veían, pero ahora, ante su inesperada visita, todos adoptaban una actitud de respeto y total sumisión.
Conocían su reputación: décadas de carrera impecable, donde cada juicio ganado era una demostración de poder y cada rival t